12 nov. 2004

Otro intro

Lo que voy a decir no creo que le interese a nadie. Lo dejo aquí porque este espacio no deja de ser un blog de sensaciones cotidianas. Y después de escribir ayer que la kefia permanece. Y de ver como mi pañuelo palestino lleva más de veinte años colgado del perchero. Hoy, mi hijo, lo enrolló por primera vez al cuello y se marchó con él al instituto.
También habló de que la tutora les permitía decorar la clase y en su habitación guardaba, para llevar, una foto de Arafat, una reproducción del Guernika y le da vueltas a comprarse una bandera republicana.

De haberlo sabido le habría guardado más cosas.


6 comentarios:

Alicia A Traves del Espejo dijo...

A mí sí me interesa, como los higos y las alcantarillas. A los hijos hay que guardarles todas las cosas, para que después revisen y encuentren, como nos gustaba hacer a nosotros con las pertenencias de nuestros padres.
Pero más que nada para que sepan que una también tuvo otra vida que no los comprendía, o sea que antes que madre uno fue mujer. Me fui del tema...perdón....

Magda dijo...

Querida Thirthe, estás construyendo, alimentando, haciendo pleno, amando, haciendo crecer a un HERMOSO ser humano...

¡Que bello!

thirthe dijo...

Ay, Alicia, que no te has ido del tema, es justamente eso. Que los hijos tendemos a pensar que nuestros padres han nacido padres y viven sin más necesidades suplementarias. Y que el mundo está ahí esperándonos para ser descubierto.
Y me alegra que te interesen mis pequeñas cosas, yo también sigo las tuyas con atención.

Magda, no soy ningún modelo de madre, más bien regular. Desorganizadilla. Les he dado mucho cariño, eso sí. Y responden.

Besos dulces para las dos

manuel_h dijo...

si es que son como niños, el mío tiene la bandera republicana presidiendo su habitación.

thirthe dijo...

Manuel, si es que son un encanto. Y lo bueno es que te cuentan las cosas como si fueran nuevas para ti.
No sé si ya te he dicho que tienen un aire muy sano tus hijos. Y son muy guapos los dos.

Anónimo dijo...

¡Bien por ese hijo! No se podía esperar menos de un hijo tuyo, miña neniña...
Un abrazo, forte, forte. Quérote.Carmiña