3 sept. 2005

Katrina

Creo que he tardado en reaccionar porque, hasta ahora, me habían hecho creer que en América unos científicos locos se dedicaban a perseguir huracanes. En documentales y películas lo he visto así. De modo que, una vez que los vientos entrasen en suelo americano, pasarían a comportarse siguiendo unas pautas determinadas, obedeciendo a las predicciones establecidas con anterioridad.
Los hijos pobres de américa posiblemente confiasen en ello. O, de lo contrario, que papá estado pronto resolvería la situación. En un primer momento parecían esperar convencidos. Después, ya no.
Aún así, echo de menos la falta de iniciativa por parte de la población para organizarse de forma autónoma ante una desgracia. No podemos abandonarnos totalmente en manos del sistema, luego pasa esto, que responde tarde y de qué manera.



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