13 ago. 2005

desvaríos (1º)


(para volver, sin volverme loca)

Soy miope oficial desde los catorce años, y aunque mis gafas se han convertido en un miembro más que va conmigo a todas partes, ya sea en el bolso, en el bolsillo, de diadema o en el escote; he aprendido a desenvolverme bien sin ellas, desde conducir hasta reconocer en qué cuarto de la luna andamos. Y también a apreciar los perfiles sin definir del todo los contornos.

Una sola cosa me fastidia. Abrir los ojos en la noche y tener que echar mano de ellas para ver las estrellas.

(me queda pendiente comprar un telescopio)