11 jul. 2005

Inmersión fresquita.



Esta mañana, en la ducha, me paré a leer las propiedades cosméticas del gel, bien estructuradas en tres apartados:

1º/FILOSOFÍA ZEN

Zen es la filosofía oriental por la que el hombre forma parte del todo que le rodea y, a través de la concentración de la mente, la conciencia del cuerpo y la calma del espíritu, retorna a su naturaleza original.

"Zen es ocuparme de mí antes que nada y alcanzar el equilibrio del cuerpo y de la mente, para volver cada día a la naturaleza, a los orígenes, y así sentirme completo: ser piedra y arena, ser río, ser fuego...un junco flexible. Me adapto igual al viento furioso, que a la suave bresa, o a la ausencia total de viento"


(esta última cita la escuché en otra parte, dónde?...ya, dos chorros de agua directos a la cara me hicieron cerrar los ojos y recordar que era una de las frases que repetía el maestro de taichi el año pasado. Primera asociación de ideas. Usaría el mismo gel?)

2º/SABIAS QUE...

El té, bebida milenaria portadora de bienestar, contiene vitaminas, aminoácidos y antioxidantes. El té blanco posee numerosas propiedades: cuenta con un poder antioxidante superior al de la vitamina E, que contribuye a eliminar los radicales libres, producidos por las agresiones medioambientales. Además, contiene sales minerales, vitamina A y vitaminas del grupo B.


(oh, bondades y maravillas del té blanco estrella de los tés, del que sólo se aprovechan los brotes cerrados y que se recolecta a mano durante dos días de primavera. Segunda asociación de ideas. El mismísimo Vicente Verdú, siempre a la última en moda, le dedicó un artículo en un país del año pasado "el apogeo del té". Hace algún tiempo que ya he empezado a sustituir el café de la tarde por té, pero rojo. No siento mucha simpatía por Vicente Verdú).

(y refundido de los anteriores) GEL NATURAL ZEN AL TÉ BLANCO.

Limpia tu piel delicadamente y la protege de la contaminación ambiental. Las sugerentes notas del perfume Zen te ayudan a despertar cada día, y conectar profundamente contigo mismo, para afrontar con fuerza la vida, comunicar con los demás, y formár parte de tu entorno, con armonía y equilibrio. Con el nuevo gel Zen podrás trasladar el bienestar de la filosofía Zen a tu baño diario.

Para tu mente, para tu espíritu y, sobretodo, para tu piel.


(Aquí se supone que debería darme por duchada y satisfecha, cuando una última asociación de ideas me llevó, sin saber porqué, a mis meriendas de la infancia, a la barra de pan con chocolate. Primero aquellas onzas duras. Y luego la aparición de unas tabletas cuyo envoltorio, en vez de chocolate, ponía "sucedáneo". Y de lo pronto que incorporamos la palabra a nuestras conversaciones para ayudarnos a distinguir lo que era auténtico y lo que no.

Y, precisamente, lo más auténtico del gel estaba escrito en letras pequeñitas, acabadas casi todas en paraben, amidopropilenos o metilenos.

Y aquí me acordé de lo suaves que quedaban la piel y el pelo después de las inmersiones en el mar de hace dos veranos, el año de la marea negra...)