9 oct. 2012

el señor cayo busca candidatura a la que votar

nadie pide mi voto. En tantas elecciones, y las he vivido todas desde la transición, nadie me ha pedido directamente el voto para su candidatura, en ninguna ocasión. Y yo no me escondo, ni mis ideas ni mi inclinación política. Pero tengo una manera de estar, o mejor, de no estar abiertamente con ningún partido (de la izquierda, porque de la derecha me excluyo) que siempre parece que milito en otro.  Desafecta entonces a los partidos, que no a la política, me pasa lo de siempre, que no sé a quién votar. Ni si votar siquiera. Lo más coherente conmigo misma, me digo siempre,es no ir, abstenerme  y punto; ninguno de los partidos propone reformas profundas ni tiene verdadero interés en cambiar el sistema. Entonces con votar lo único que hago es ayudar a consolidar la situación. Y para ello no me necesitan.
He tomado una decisión, me digo, no voto.
Pero a medida que avanza la campaña, me voy calentando...
y empiezo a pensar en el voto en contra de para que no gobiernen los mismos...
llegan a mis oídos las palabras de unos y de otros, y las de unos más que las de otros me producen cierto sarpullido, cuando escucho hablar de país solvente y de promesas de creación de empleo...
porque hoy, mi hijo, como tantos otros, ha hecho la maleta para irse a la emigración.  No es un jasp ( joven aunque sobradamente preparado); es un jabp, un joven, alegre, y bien preparado, nada de lo que sabe le sobra,  pero aquí no encuentra trabajo y se va.  Antes de despedirse comentamos sobre las elecciones y le pregunto si tenía pensado votar , cuando esperaba una respuesta desencantada y pasota  me contesta que claro que sí,  por supuesto que iría votar y es una pena que no pueda hacerlo por correo...
entonces ya empiezo a tenerlo más claro, no habrá abstención.
me acuerdo de otras elecciones, y de la razón de mi voto. Mi padre,  mi abuelo...
Esta vez se suma mi hijo...
Votaré.
(lo que no sé es todavía a quien...)


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