27 oct. 2009

Obligatorio indignarse (Iñaki Gabilondo)

(creo que nos engañan nuestros deseos, pero aún así, me apunto a la indiganción!!)

"Es un rumor sordo. Tan sordo que si uno no se fija bien podría confundirse con el silencio. Pero creemos percibir un creciente enfado ciudadano con los temas de corrupción. ¿Será cierto o nos engañan nuestros deseos?. Porque, naturalmente, nos parecería una gran noticia que tal enfado engordara y se convirtiera en hartazgo, y terminara por dar un serio golpe de aviso en las mesas en las que se toman las decisiones colectivas.

De todas formas, no nos hacemos demasiadas ilusiones. Quince años de liberalismo ‘neocon’ han actuado como una mosca ‘tse tse’ o una adormidera social. O más bien, como una religión cuya doctrina central era el individualismo. Individualismo que debía defenderse a mordiscos en una lucha competitiva feroz.

La verdad sea dicha, abrazamos la nueva fe con entusiasmo indescriptible y nos hemos hecho devotos practicantes. Y hemos conseguido que el ámbito de nuestras preocupaciones no se aleje más de un metro de la punta de nuestra nariz, y de la punta de la nariz de los que consideremos "los nuestros". Situación óptima para los sinvergüenzas de toda ralea, que han podido saquearnos sin que nos fijáramos gran cosa. Cuando estalló la gran estafa mundial, lo vimos claro. Pero para entonces ya se nos había debilitado el músculo colectivo.

Y aceptamos con una resignación pastueña las desventuras que caían sobre nuestras cabezas. Incluso, rizando el rizo, apoyamos a los ladrones si eran "de los nuestros", lo cual es directamente balar y hacer sonar el cencerro. Ahora, ¿son figuraciones nuestras o se percibe un rumor de saludable ira ciudadana a propósito de la corrupción?.

Ojalá sea verdad y se nos esté acabando la paciencia. Porque las historias de corrupción no cesan -hoy les hemos contado unas cuantas- mientras nos llegan datos lacerantes sobre las dificultades de las familias españolas con la crisis. Indignarse es un deber cívico. Buenas noches y hasta mañana.”

4 comentarios:

ybris dijo...

Indignación es la palabra.
Indignarse todos, el deseo.
Si no fuese tan fácil blanquear dinero en paraísos fiscales o no fueran tantas las vías de escape del neoliberalismo o tan lentos y tortuosos los caminos de la justicia quizás ese deseo podría hacerse realidad.
Pero, claro, atajar todo eso poniendo los medios es aumentar el gasto público.
Y es que al privado ese asunto no le interesa.

Besos.

manuel_h dijo...

a ver si es verdad!

besos

maria dijo...

que nooo
que vociferamos como buenos españoles
pero luego "no somos nadie"
que se nos va la fuerza por la boca, vamos
y lo que queremos es que esto pase y ya
"y a mí que no me líen"
como decía una paseante ante una manifestación
como si no estuviera ya liada

y digo yo
hasta dónde hemos sido cómplices?
vivimos la buena vida
nos picó la mosca y-yo-qué-tsé
o el mosquito ignófeles
y como a perro flaco todo son pulgas
llegaron los hematófagos y nos chuparon la sangre
y les pusimos el cuello
porque la foto con el vampiro mola
y además
cualquiera le clava la estaca
"a mí que no me líen"
yo pago mis cuatro millones en negro
que la casa es muy chula
y compro acciones pepepé
que da los duros a peseta

thirthe dijo...

claro, lo de siempre, nadie quiere ser el primero en señalar con el dedo y mojarse, demasiada responsabilidad para nuestros representantes políticos que se acomodan enseguida y solo se preocupan de mantener su escaño. Y nosotros, deberíamos empezar por lo más fundamental, exigirles ética y coherencia política.
no sirve con ser bueno individualmente, que para eso te quedas en casa, si eres conocedor de una situación y te callas eres copartícipe de ella.
yo cada vez estoy más harta, y ya no sé de qué....