30 sept. 2008

y...mi mundo de aquélla era pontevedra

¿Con qué comparar el mundo?

"Con la blanca estela de un barco en el alba, o acaso al sucio, por cultural y recurrido, rayo de luna".

Se cuenta que hay agua dormida en el corazón del Torbellino.

Al otro lado del mar, brillaban aún las antiguas llamas que iluminaron su hogar, lo sabía… sin embargo, los lazos atan, disculpan la partida.... pero, los fuegos insistían año tras año en su sordo clamor, el viento traía sus voces a esa orilla hoy abandonada, voces anteriores a él mismo, no podía negarlas, sus ecos eran dentro de sí.


La ciudad de cristal, sumergida en la laguna... disculpa, razón y hacha de romper ataduras.- El desgarramiento, el inicio siempre retomado, herida abierta... camino. ¡Todo nuevo!, la voz misma que ahora quiere regresarlo...


Lentamente ¡sí! lentamente, los recovecos, los laberintos se van llenando de luz, de color. Y, aquellas luminarias, rescoldos antiguos, animaban sus luces, sin prisa, sin pausa. No quedando lugar para las sombras. La negra noche parecía querer iluminar sus esferas blancas, perlíferas, únicas en su misma abstracción. Atrás quedan los sueños, marea y espuma de aves muertas

(Manuel VG)

3 comentarios:

Víctor Hugo dijo...

Un viaje para reencontrar?
un viaje para buscar?
la luz se encuentra al final del camino de quién busca


muy bonito!
saluds
Víctor Hugo

thirthe dijo...

siempre nos queda algún viaje pendiente, y en algún punto del camino necesitamos encontrar una luz que nos guíe, una voz que nos hable y nos acompañe.

gracias por tus palabras, desde tan lejos

besos

ybris dijo...

Estuve un verano en Raxó, en un apartamento sobre la Ría de Pontevedra, y me ha venido a la mente ese recuerdo leyendo a Manuel VG.
Una preciosidad de descripción.
Algo así debe de ser el mundo de muchos.

Besos y gracias al prosista.