22 jul. 2008

va por todas las mujeres isadora

en cuanto llegó a las rocas preguntó por dónde andaba él, y, tan pronto como le señalaron la boya blanca y roja, se desprendió del vestido mostrando sus largas piernas bronceadas y un bañador negro que marcaba la delgada figura de su cuerpo, se caló el gorro rojo en la cabeza, se puso las gafas, y gateando sobre las algas para no resbalar, se sumergió de golpe adentrándose en el mar con brazadas cada vez más rápidas (es cierto que el frío, si no congela, acelera la actividad de los músculos).

sorprendido al ver a la mujer sobrepasando la boya, él se preguntó quien sería esa loca que se le lanzaba directamente encima.

hola, no sabes quien soy?

...

venga, dame un beso!

entonces reconoció los ojos oblicuos y sonrientes tras los cristales de las gafas, soltó el tubo de bucear de la boca y correspondió al beso, doblemente húmedo, doblemente salobre.

3 comentarios:

ybris dijo...

Pensaba en Isadora Duncan al leer tu relato.
Pero no parece ser que se trate de ella. De todos modos es precioso.
Así que vaya también desde aquí por todas las mujeres Isadora.

Besos.
(Pasé el 17 al lado de Poza de la Sal camino de Cantabria, donde estoy ahora. De buena gana me había desviado)

thirthe dijo...

cachissss...ybris! seguro que nos cruzamos por el camino sin saberlo, ese día circulé por la carretera hacia laredo y santander unos cuantos kmts.

y sí, piensas bien, lo puse por isadora, una vieja referencia que nos llena de un sentimiento de libertad a las mujeres:-))

besos

manuel_h dijo...

doblemente dulce...

besos