18 oct. 2005

máximo



en cuanto se habla de diplomacia
me surge el rostro por antonomasia



tal vez otro no lo hiciese mejor, tal vez sea un hombre bueno y no haya hecho nunca mal a nadie, pero ver su figura, durante tantos años, paseando por foros, cumbres, despachos...,su rostro depresivo, su tono cansado... me entristece; por un lado,como que me recuerda la teoría de Darwin; y por otro, como que cultiva cierto derrotismo, desesperanza...