17 jun. 2004

Instantánea de verano

He dado con las sandalias perfectas.
Una suela plana
y unas tiras de cuero que envuelven el pie a modo de algas.
No se trata de un nuevo diseño.
Aparecían hasta en las ilustraciones de los diccionarios de latín.
Y nosotras, de pequeñas, las inventábamos con las cintas que el mar arrojaba a la playa. Las enlazábamos en el dedo gordo y después las íbamos cruzando hasta debajo de la rodilla. Duraban pocos pasos antes de deshacerse o romper.

Cuando desaparecen las referencias que un tiempo creíamos inmutables, nos asimos de manera arbitraria a imágenes cuya permanencia depende tan sólo de nuestra propia memoria. Y el verano es tiempo de sandalias.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las sensaciones, los sentidos y parte de nostalgia se funden y entremezclan para poder buscar en nuestra mente los amados recuerdos: el sonido o el olor del mar, los colores, el sol, la familia, los amigos... ¿recuerdas? o alguna palabra o signo que nos lleve de nuevo a ese sitio o momento en el que hemos estado y en el que seguramente todavía querriamos estar.

Anónimo dijo...

Las sensaciones, los sentidos y parte de nostalgia se funden y entremezclan para poder buscar en nuestra mente los amados recuerdos: el sonido o el olor del mar, los colores, el sol, la familia, los amigos... ¿recuerdas? o alguna palabra o signo que nos lleve de nuevo a ese sitio o momento en el que hemos estado y en el que seguramente todavía querriamos estar.

Anónimo dijo...

Las sensaciones, los sentidos y parte de nostalgia se funden y entremezclan para poder buscar en nuestra mente los amados recuerdos: el sonido o el olor del mar, los colores, el sol, la familia, los amigos... ¿recuerdas? o alguna palabra o signo que nos lleve de nuevo a ese sitio o momento en el que hemos estado y en el que seguramente todavía querriamos estar.