
si os animáis a venir por estas tierras, ya sabéis, yo andaré por aquí, y os haré encantada de cicerone, algo nostálgica, sin el entusiasmo de hace unos años, pues el tiempo desgasta roca y corazón y aunque los ojos se empeñan en ver las cosas todavía como fueron, fijándolas, confusas, entre la niebla de ayer y el colorido diverso de hoy, todo ha cambiado, y, siendo lo mismo, lo que se percibe es otra cosa. Y yo, en cierto modo,me sigo negando a verlo, en un absurdo esfuerzo por frenar la realidad a golpe de deseo.
cabezota ante la evidencia!