30 ago 2005

por contraste



si dios fuese mujer,
la sandía
sería el fruto prohibido

adán le habría ofrecido una raja bien fresquita,
y dios,
como buena mujer,
la habría mordido.

cine en la dos: sacco y vanzetti

29 ago 2005

niña


a ver si os cuenta algo más a vosotros, lo que es a mi hace días que no despega los labios.
No hay tono para el blog.
El fin de otras vacaciones atípicas.
La vuelta al trabajo.
Los fuegos.
Los días sin lluvia.
Las rodillas que se me encasquillan si no hago ejercicio.
No hay tono.
Buenos días.
Llame usted más tarde.
Mejor
Otro día.

25 ago 2005

como Odita no tiene blog...



...y su comentario quedó en uno de los posts anteriores, no quiero privaros de que paséis un buen rato leyéndolo. Se encuentran cosas mucho más interesantes y divertidas en el envés de los blogs (al menos en el mío), creo que ya lo había dicho en otra parte.

para ver las estrellas tan sólo se necesita cerrar los ojos...Anda, prueba, seguro estás llenita de ellas.
Tengo un amigo que escribió algo que siempre llevo conmigo, se lo comparto:

A veces me deprimo y, hecho un churro,
me centro en mi pesar,paso un mal rato,
pero tras unos dias me percato:
"yo ver, veré fatal,pero discurro.

Quizás no diferencie un tres de un burro,
tal vez yo no distinga un pez de un gato,
pero a pesar de ser un cegarato,
vivir me gusta mucho y no me aburro."

Y, de pronto, comprendo: !hay tantas cosas!
recuerdo los sentidos que funcionan,
acaricio una voz, oigo las rosas,

Mi olfato siente besos que apasionan.
Y al vivir experiencias tan hermosas,
mis ojos no ven bien, pero reaccionan."

Este amigo padece RP, pero no necesita de sus ojos para ver el cielo; al contrario, si le miras, parece que te lo devuelve en la mirada. Pues eso, que ánimo, pelusita y besos.


( gracias, Oda, este soneto es una alegría para los sentidos )

18 ago 2005

desvaríos (3º)



nado en un mar de contradicciones y cuando buceo miles de cangrejos corretean por el fondo. Se me escapan todos, sólo sé pescarlos en las pozas.
Las relaciones lógicas en los sueños funcionan a veces como en la poesía, vienen dadas por el sonido de las palabras.

16 ago 2005

desvaríos (2º)



sólo me doy cuenta de cuánto los necesito cuando se me ocurren, pensamientos fugaces que surgen entre las tareas cotidianas, mientras tiendo la ropa, recojo los periódicos del día anterior, ordeno por encima, barro las arenas de la toalla de la playa...puede que no tengan sentido para nadie más, pero a mí son como claves que me reafirman. Cuando surgen, pienso que no tienen importancia, que están ahi para aferrarme a ellos desde siempre, pero al momento es cuando recuerdo que si los olvido me pierdo.

Hay gente que para llenarse de energía precisa cabrearse.
Otra, en cambio, sólo necesita disfrutar con lo que hace.
Qué ocurre cuando dos personas así se juntan?

(Recordando La Salamandra de Alan Tanner y John Berger, la pasaron el otro día por la tele, y también me vino al pensamiento)

13 ago 2005

desvaríos (1º)


(para volver, sin volverme loca)

Soy miope oficial desde los catorce años, y aunque mis gafas se han convertido en un miembro más que va conmigo a todas partes, ya sea en el bolso, en el bolsillo, de diadema o en el escote; he aprendido a desenvolverme bien sin ellas, desde conducir hasta reconocer en qué cuarto de la luna andamos. Y también a apreciar los perfiles sin definir del todo los contornos.

Una sola cosa me fastidia. Abrir los ojos en la noche y tener que echar mano de ellas para ver las estrellas.

(me queda pendiente comprar un telescopio)

5 ago 2005

azul de mar



(he tomado prestadas las tumbonas por unos días
posiblemente me quede dormida mirando al mar
pensando en los pequeños propósitos o despropósitos
que no se cumplirán un verano más)

1 ago 2005

feísmo


(cementerio de fisterra, de césar portela,finalista del premio de arquitectura mies van der rohe.)
En alguna guía turística leí que en la costa da morte, lo mejor era mirar al mar y olvidarse del feísmo que prolifera en tierra.
En la playa, miro al mar y me distraigo con el baño de los niños y el paso de alguna embarcación, miro el cielo y me entretengo en buscarle formas a las nubes, miro el pindo, y añoro los secretos que esconde. Cierro los ojos bajo el sol y, por un momento, la brisa y el olor a salitre me dicen que todo permanece como siempre, inmutable, y mi alma se esfuerza por darle cobijo a la idea. Si me quedase dormida, a lo bella durmiente, y volviese a despertar dentro de cien años, el mar seguiría con sus mareas, sus vendavales y sus nordeses, encraspado o calmo, gris o azul verdoso, imperturbable en sus ciclos, pues el mar no se deja ordenar tan fácilmente como el territorio.

Detrás, en tierra, "como para darme la razón", la duna se desmorona, se han secado las dos últimas matas de caramiñas y los pinos vuelven a brotar entre los esqueletos quemados de los anteriores, demasiado jóvenes como para compensar una tala. Pinos verdes entre maleza y chamizos componen, vista de lejos, una imagen ficticia de lo que antes fue.

Escucho los gritos de los niños que juegan un partido de futbol y pienso que todo sigue igual. La playa es pequeña pero hay sitio para todos, para el grupo de turistas que llega en familia y se agrupa en la arena seca, contra las rocas, al abrigo del viento; para la pareja aburrida; para la pareja enamorada, que tiene el descaro de consumar su amor en plena playa, sin reparo por las arenas ni por la pelota que a cada lance llega un poco más cerca y más se demoran sus dueños en ir a recoger; para los escasos jóvenes del pueblo y del pueblo de al lado; para mi amigo (musculitos, le llaman los niños), que baja a última hora con sus hijos a pegarse sus carreras y darse su religioso chapuzón; para algún snob que llega vestido, con gorra y con bastón; para la moto acuática, que a la misma velocidad que llega desde la playa de al lado, así se va; para el velero que se arrima silencioso a pasar la noche. Para el pequeño barco de pesca.

Mientras este equilibrio y tolerancia se mantenga puedo pensar que todo sigue igual.

La idea de los viraventos en el mar es del todo peregrina. No se atreverán a plantificármelos enfrente. Ni dentro de cien años siquiera. Ya hemos pagado nuestra cuota de ecologismo con las curotas de nuestros montes sembrados de esas ipsilons gigantes, el mar no...

déjenme seguir paseando su orilla, entrar despacio hasta sumergirme por completo y disfrutar con él de su mismo horizonte, cada vez, por comprendido, un poco más cerca.

(y perdonen nuestro feísmo, prémienlo incluso)