31/12/2004

Deseo...

...más que deseo es un conjuro imaginado a toda prisa, sin decirlo, sin pensarlo apenas, para que ningún mal espíritu se entere y lo eche a perder.

Calladito queda dicho buen año 2005.

29/12/2004

Extrañamiento



Impacto real que nos estremece



Y además ha muerto Susan Sontag

25/12/2004

Post...


foto de Cartier-Bresson.

Como el domingo es cada vez menos domingo.
Quedan tres ocasiones para reivindicar y justificar un día entero dedicado al no consumo:
el día de navidad,
el día de año nuevo
(como penitencia de lo gastado compulsivamente)
y los días de huelga general.
Aparte de los que individualmente, por diferentes motivos, se puedan añadir. Gripe, por ejemplo.

23/12/2004

Transparencia navideña



Tan sólo cuando la tomo,
me doy cuenta
de lo bien que me sienta
una cucharadita de miel en el desayuno.

(Me gustaría llenar el saco de papá noel con muchas cucharadas como ésta.
Aparte de otros regalos también.
Se admiten aportaciones de todo tipo.)

16/12/2004

Uccellini



(bandada de estorninos recogiéndose a sus dormideros)

O vuelven a casa por Navidad??

13/12/2004

Post de Marmi



Feliz cumpleaños!!!
He encontrado un sitio para que te pierdas en él.
Cuidado, que tiene tu ficha técnica!!

12/12/2004

La nouvelle cuisine


Prensador de ajos, uno de los artilugios ideados por Leonardo,cuando ejercía como maestro de banquetes en la corte de Ludovico el Moro.

(Qué no habría dado por una thermomix??)

Como en estos días previos a las navidades nos hemos puesto lambeteiros, y ahora no se me ocurre una receta que pueda mejorar el tiramisù de Mad, qué mejor que recordar el divertido Codex Romanoff con sus notas de cocina y sus consejos para comportarse decorosamente en la mesa.

Para ilustrar el espíritu innovador de Leonardo queda como muestra el menú que le presenta a su señor Ludovico para el banquete nupcial de su sobrina:

Menú propuesto por Leonardo

Una anchoa enrollada descansando sobre una rebanada de nabo tallada a semejanza de una rana.
Otra anchoa enroscada alrededor de un brote de col.
Una zanahoria, bellamente tallada.
El corazón de una alcachofa
Dos mitades de pepinillo sobre una hoja de lechuga.
La pechuga de una curruca.
El huevo de un avefría.
Los testículos de un cordero con crema fría.
La pata de una rana sobre una hoja de diente de león.
La pezuña de una oveja hervida, deshuesada
.

Evidentemente, el menú impuesto por Ludovico el Moro fue más realista y acorde con el gusto de sus invitados:

600 salchichas de sesos de cerdo de Bolonia.
300 zamponi (pata de cerdo rellenas) de Módena.
1.200 pasteles redondos de Ferrara.
200 terneras, capones y gansos.
60 pavos reales, cisnes y garzas reales.
Mazapán de Siena.
Queso de Gorgonzalo que ha de llevar el sello de la Cofradía de Maestros Queseros.
La carne picada de Monza.
2.000 ostras de Venecia.
Macarrones de Génova.
Esturión en bastante cantidad.
Trufas.
Puré de nabos.


La celebración fue un éxito.

Y Leonardo pudo seguir desarrollando su ingenio sin sufrir la demostración de agradecimiento de los convidados.

(que sea más o menos dudosa la autoría del códice, no le quita al libro de ser un rato entretenido)

10/12/2004

Un intre

Os invito a un café. Ella pone el postre

09/12/2004

Eh!!!

Canción a un lado
e historia estrafalaria con sonrisa a otro

08/12/2004

Botas para una exposición.


Es una de las botas de fútbol de mi hijo. Nuevecita y sin estrenar. Antes de que pisen el campo, las somete a una sesión fotográfica desde todos los ángulos posibles. Y su imagen ocupa la pantalla de su móvil, de su messenger y de su configuración en el ordenardor; y como me las muestra cada dos por tres, he decidido que por qué no iban a merecerse también un post.

Hace como dos o tres años que se monta la misma estrategia antes de comprarlas.

Un día cualquiera, aprovechando otro recado, me dice, ven, te voy a enseñar la botas de fútbol que quiero. Verlas nada más. Bien, sólo verlas, entramos en la tienda y empieza por enseñarme las más caras, fíjate que bonitas, yo le digo que sí, pero el precio es un pecado, una vergüenza que unas botas puedan costar tanto, que en muchos casos están hechas por niños, explotados, a los que pagan salarios de miseria, y que luego su valor se multiplica exclusivamente por la marca que luce. Nada que él no sepa.
Entonces me dice, no, éstas me gustan, pero las que quiero son ésas, y me señala otras un poco, sólo un poco, más baratas.
Bueno, venga, por ahora tiras con las botas de fútbol que tienes.
Y tranquilamente nos vamos.

Al cabo de cierto tiempo las botas viejas aparecen por todas partes, descosidas, con agujeros. Y empiezo a escuchar insistentemente que cuándo quedamos para comprar otras....
Yo me hago de rogar...
Él se adelanta a la situación, decide coger el dinero de su peto e irse con un amigo a comprarlas. Que luego ya se lo daré. A vueltas de nuevo con el precio. Que hasta cierta cantidad bien, pero de ahí no paso.
Cuando llega con las botas, milagrosamente, costaban poco más de la mitad del dinero que llevaba.

Y yo, primero me alegro, y después me quedo con la sensación de que me he perdido algún cálculo por en medio.

03/12/2004

Un saludo a Moratinos



Y un enlace al artículo de Jose Luís Cebrián sobre ese personaje que, como el truhán de las comedias de capa y espada, no se merece morir en escena.

El personaje sin nombre. Como me gusta citarle, por alusiones.

"Es cierto / cuanto dice voacé, señor soldado. / Y el que dijere lo contrario miente". / Y luego, incontinente, / caló el chapeo, requirió la espada / miró al soslayo, fuese, y no hubo nada